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No es otro 30 de diciembre

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Dedicado a los que nos dejaron

Cada año, el 30 de diciembre tiene diferentes connotaciones para mi. Es un cierre de año, como todo el mundo puede imaginar, pero a la vez es un tiempo para reflexionar en un ambiente festivo.

Los dos últimos años no hubo artículo (aunque si recuperación del anterior) y, por ello, este año he decidido recuperar mi tradición de escribir unas líneas porque este año no es un 30 de diciembre como todos los demás.

No lo es por muchas razones.

La primera y más clara es porque parece ser que el COVID es una enfermedad que tiene cura. Yo creo que es por las vacunas, aunque no será hasta dentro de unos años cuando sepamos el impacto y efectos de las mismas en nuestro cuerpo. Esto ha hecho que exista una alegría generacional estupenda y unas ganas de vivir que hacía tiempo que no se percibían.

La segunda de las razones es porque estoy vivo. Estoy vivo y coleando y este siempre fue uno de mis deseos, sobre todo, desde 2016, donde la salud me dio un pequeño sustito. No todo el mundo puede decir tan claramente que es un año donde salud y Alejandro empataron, que no está mal cuando hubo otros y otras que no tuvieron tanta suerte.

La tercera es porque los proyectos van saliendo cumplimos el primer año de transformación. No sin problemas, no sin dificultades, no sin sinsabores pero con satisfacciones y alegrías por encima de todo. No es mal momento para arriesgar. En crisis siempre es importante jugárselo todo (skin in the game).

Una razón más es porque ya tengo la primera parte de mi metaverso. En esta aventura no estoy solo y creo que voy acompañado por la mejor persona posible. En unos años creo que se hablará de ese metaverso en los libros de Business Transformation y emprendimiento digital. En los próximos meses nuevas noticias. La vida digital es otra cosa y más vale que nos preparemos para entenderla y estar en el lugar que nos corresponde, si no, nuestros días de decadencia serán meramente eso, decadentes.

Otra es que escribí dos editoriales científicas (una como coautor) y una parte de un libro. Flipante que alguien quiera que escriba una parte de su obra. ¡No dejan de sorprenderme algunas personas! Lo mejor es que gusta y la gente quiere leerlo. Larga vida a escribir también. Ya me gustaría escribir cada año

Y sexta y última, porque me sigue gustando el lugar que ocupo en el mundo. Ni perfil alto, ni ser mediocre peor jugando a ganar siempre y compitiendo. Me gusta seguir sintiendo la sensación por las mañanas de que está todo por hacer.

Sigo echando de menos algunas cosas. Sensaciones perdidas con el COVID, la pausa adecuada, el cambio de ritmo y las miradas perdidas. Echo de menos a algunas personas que salieron de mi vida y que espero recuperar. Echo de menos algunas maneras de vivir, pero también sé que aparecerán nuevas formas de estar, ser, querer y compartir.

Quedan retos si. No corro tan rápido como antes, no recupero mi peso de antes y tampoco me quita la felicidad. Queda recuperar distancias con quienes se alejaron, suturar las heridas del tiempo, superar dificultades, pero esa parte la dejamos para otros días y otras tesituras. Palabra de líder que a veces se siente gilipollas.

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